7/08/2014

DIME A QUIÉN HAS PRODUCIDO Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

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Con la confiable garantía de Billboard books -al margen de los destinos musicales que maneja semana a semana desde hace más de cincuenta años la llamada Biblia musical de Norteamérica, el Billboard-, tres tipos (Eric Olsen, Paul Verna y Carlo Wolff) firmaron la flamante edición de La enciclopedia de productores de discos, una indispensable guía de los más importantes productores de la historia de la música que van mucho más allá de lo que en su momento (1962-1982) fue la edición inglesa de The Records Producers File, un coherente fichero de productores de álbumes de rock, rubricado por Bert Muirhead.

En sus casi novecientas páginas, esta singular enciclopedia no sólo repasa el trabajo básico de un productor de discos: hacer discos; sino que profundiza en otras responsabilidades que también tiene la producción, como cuidar el presupuesto y distribuirlo lo mejor posible hasta conseguir la grabación de un disco, salvando todos los escollos posibles e incluso inimaginables que, generalmente, acaban sacándose de la manga los tipos -los contables- que hoy manejan el negocio de la música. A diferencia del productor cinemátográfico que en tiempos de Slenznick (el mecenas hollywoodense de Hitchcock) era como Dios, este simple mortal que ha acabado cotizando su trabajo hasta casi ponerlo a la par de la realeza del rock y del pop, es también el responsable de coordinar todos los elementos fundamentales (artistas, disqueras, estudios de grabación, editoras musicales, músicos de sesión...) para la capitalización exitosa de un disco.

La figura de estos arquetipos cambió radicalmente con el nacimiento del rock & roll y se puede decir que fue determinante una vez que el ritmo cuatro por cuatro perdió el roll con la llegada beatle. En la actualidad un buen productor es aquél que sabe respetar o complementar las virtudes de un artistas, conservando, puliendo o transformando su sonido para conseguir un producto (aunque choque esa palabra tan mercadológica) triunfante en en el mercado comercial de la música. En el periodo psicodélico de los sesenta, tras la exitosa experimentación del Sgt, Pepper, muchos artistas decidieron  autoproducirse. Algunos de ellos pasaron la dificultad, mientras que a la mayoría los acabó reprobando la vida. Hoy por hoy, grupos y solistas acuden al talento de algunos productores, para que aporten a las canciones nuevas direcciones y puntos de vista frescos. En la actualidad, la profesión del productor se ha especializado tanto que, prácticamente existen productores para cada estilo musical. Y de estos estilos, así como de las personalidades y la forma de trabar de estos manipuladores de emociones, es de lo que se trata esta enciclopedia armada -en cuanto a información, biografías y discografías particulares- como si fuera un trabajo de investigación conjunta del FBI y la CIA.


Los nombres de los quinientos productores que más han influido en la historia de las grabaciones sostienen la columna vertebral de esta enciclopedia, con los artistas y la música que han producido, trátese de rock, pop, soul, jazz, country, new wave, hip hop, en una invaluable guía referencial. Si uno quiere llevarse más de una sopresa al ver los artistas que que han trabajado con estos maestros -muchos de ellos también consumados músicos- en la consola, nada más basta con echarle un vistazo a nombres como Chas Chandler, Mike Champman, John Cale, Lindsey Buckingham, Rod Argent, Steve Albani, George Martin, Dave Edmunds, Brian Eno, Gegorge Clintton, Tommy Lipuma, Prince, Ric Ocasek, Trent Reznor, Alan Parsons, Les Paul, Bob Rock, Plant & Page, Frank Zappa, Tony Visconti, Lou Adler, Burt Bacharach, Phil Spector, Paul McCartney, Phil Ramone, Dr. Dre, Russ Titleman, Mike Chapman...

La enciclopedia (que vale cada uno de los cincuenta dólares vía Amazon, que por si fuera poco ha sido considerado y bendecido entre otras publicaciones por la Rolling Stone, Mojo y Creem y posiblemente en nuestra Netitas Musicales llamada Lifeboxset) viene con un indice referencial de artistas y productores, más un glosario especializado y un curioso timeline que indica de manera concisa hacia dónde se han movido la música y tecnológicamente cómo, desde 1877.

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