6/30/2014

LA BANDA EL BASTÖN: LA RESEÑA QUE CABEZAS UNDERGROUND NO QUISO QUE LEYERAS*

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Todo Bien
2014


¿Quién hubiera imaginado que el fruto de muchos raperos mexicanos tendrían que esperar una década para poder ser reconocidos? La espera sin duda fue larga y muchas cosas han cambiado desde los 90 hasta el 2014, un ejemplo es que el mundo virtual por fin nos ha brindado la oportunidad para conocer a las estrellas (es un decir) del geriátrico mexicano (o eso que llamamos de manera cursi como ‘la vieja escuela’) que por fin después de tanta luchita les ha llegado su momento para fulgurar.

De Valle de Santo Domingo hasta residir en el D.F., ha sido toda una larga travesía para La Banda Bastön, dueto originario de Baja California Sur que le han estado ‘macheteando’ duro para que su propuesta hip-hop pudiera por fin pudiese pagar cuentas. Después de creaciones discográficas como “Te Odio”, “El país de las maravillas”, una obligatoria mixtape (“Ou Shit!”) y un epé (“Envuelto en Humo”), Muelas de Gallo (A.K.A. Mü, favor de no confundir con ningún afiliado a Saint Seiya) y Zupreeme (Crtl+C+Supr) por fin vislumbran las cosechas de su resistencia, lo que los lleva a tocar en distintos escenarios tan importantes como el Vive Lo Mismo o Los 40 Principales (festival de una importante multinacional radioemisora reconocida por su rotundo rechazo a la payola y su enorme contenido musical), por mencionar algunos. El 5 de marzo 2013, lanzó su elepé “Todo Bien” y aunque muchos medios insistieron que se trataba de su primera referencia, en realidad se trata de la quinta. Como sea, con este espléndido trabajo, los Bastönes demuestran por qué son considerados, a nivel nacional, como una de las agrupaciones veteranas más brillantes, así como preservadores indiscutibles de la expresión de lengua de la clase obrera y de barrio mexicana.

Desde la primera vez que se le escucha “Todo Bien”, sorprende por su altísima calidad musical, sus letras literarias e ideológicamente exquisitas y su característica consecuencia sociopolítica. Básicamente se trata de un álbum implacable e intachable, sus catorce temas son diamantes que nada tienen que envidiarle a las incrustaciones que se hacen los raperos gringos en los dientes. De entrada, Mü y Zupreeme no se les ocurre nada más que saludar a la audiencia con una expresión muy característica ‘Quiubule’ (porque así saludamos los mexicanos, ¿verdad?) para introducirnos a su bacanal y sacudir el cuerpo, es decir, la nuca. Es normal, es inerte, es tradicional y es indiscutible, si no eres “calle” no eres hip-hop, y como no eres calle no podrás descifrar la ‘Labia Callejera’, esta pieza, es decir, rola, es pura rialnezz y cuenta con el hábil pareado de Elote el (¡ah!) Bárbaro, el mexican fainest favorito. Después de las clases de jerga callejera, en contrapunto está la romántica ‘Chula’ (otra expresión de cortejo que tenemos los mexicanos para referirnos a las mexicanas), pura poesía cocinada a fuego lento para una cena con pulque, velas olor a pachuli y esta canción para bailar suavecito. El gozo más pronto se encuentra en ‘Me gustas’, porque si el anterior tema, digo rola, era pícara y sexual, acá es funky, fiesta total, satisfacción inmediata, pacheca y divertidísima. Estados Unidos tiene muchos temas fiesteros alusivos a las drogas, pero ‘Me gustas’ por fin nos da más frescura que Caló y Claudio Yarto jamás pudo dar con sus dance rapz.

Increíble "concepto" audiovisual, nadie notará el kitsch forzado

Dejando de lado aquella obra maestra está ‘Kilos de Rap’, tema tan original como el título sugiere donde Mü presume que su estilo esto, aquello, lo otro, ya saben, hacer hincapié en auto-enaltecerse (cuando es bien sabido que los rappers lo que más muerden es su propia lengua, en fin), raps gordos sobre una pista gorda, con bajeos gordos, en pocas palabras una composición francamente ponedora (¡ah, también colabora Dj Aztek 732!), o sea una B-O-M-B-A. Dado que el IMS nos han dicho que el micro es un arma (de moda), este dueto tiene algo muy importante que decir y siendo que son un par de personas con mensaje, portavoces responsables de muchos mejicanos políticamente correctos. ‘Gritos’, es el reclamo certero, digno, firme, consecuente, ensordecedor (¡oh, sí! sobre todo eso) que de seguro abrió conciencias. ¿La música? Olvídate de agrupaciones como RATM, SOAD o Faith No More, para contundente mensaje se necesitan guitarras y un rock duro que tiene más de Limp Bizkit que de Anthrax.

Para el séptimo track y la mitad del disco, ¿Qué más nos podrán decir? Ya saludaron, ya nos hablaron de la verborrea callejera, sobre el amor, también nos pusieron a bailar bien grifos, presumieron habilidad de métrica y flow, y nos hicieron cavilar sobre la gallandez del gobierno, ¿qué más falta? ¡Pues claro! Advertir a los contrincantes que son rappers malosos (es cotorreo, es buen pedo), porque ellos son vieja guardia (más vieja que guardia) y se han creído fielmente la falacia de autoridad de que más sabe el diablo por viejo que por diablo, así que ‘Cuando encuentran al toro que buscan’ corran (¡gulp!), !ah, no! ya se llevaron a los bueyes al rastro. ‘Jazmines’ es, quizás, el momento más serio de todo el disco (¿o apoco se tomaron en serio lo de ‘Gritos’?), no obstante es tan desabrida que hasta le quita todo el sabor al sarcasmo, es la pista que más rápido se puede desechar. Lo que sigue es justo para dibujar un proscenio de un congal, imagina a Eptos (el mejor amigo y partner de negocios de Sipo) y al Müelas compartiendo el mismo cuadro y en medio de ellos el hook más ingenioso de todo el álbum: ‘Check It Out!’, -¡oh, my god, cuánto recurso poético!- nos dicen para los compitas y las morritas (porque también así nos referimos los mexicats a nuestros amigos y las mujeres).

De dos cosas no te puedes jactar de que tu disco es muy rapero si en algún momento no haces lo siguiente: presumir tu sex appeal en esa forma tan directa de abordar a las mijas para seducirlas cuando estás pedo (‘Habitación con jacuzzi’) o vuelves a la seriedad y le planteas al morro, digo, al escucha, la incertidumbre de la vida en un choro reflexivo sobre su país y su gente en ‘¿Qué sé yo? (chequen ese solo de saxo al final de la rola, que Charlie Parker ni que nada). Pues sí, tienes que decirle a tu público que eres alguien desmadroso y ,eso sí, también serio. Y de hecho, casi en el cerrojo esta el último tema fiestero, de cotorreo (la ‘pary’ pues), como el himno sinte a esas come hombres, depredadoras sexuales, pécoras (Dai Maku) y musas alcohólicas de los antros que sacuden el trasero en el ‘Varsovia 54’. Le precede 'Los Ayeres' que cumple con la trillada oda nostálgica a  los buenos recuerdos que a nadie prácticamente le importan aunque está ahí como relleno; los regios Serko Who?, digo Fuc digo Fu, y al Dj Jonta (o de D-Jonta) se suman a recordar por cierto. Al final Bastön se pone en su momento más folclórico con la ayuda del Son Jarocho de Mono Blanco, porque ya saben, está bien bonito eso de mezclar lo extranjero con lo nacional sin que casi no se note una mezcla forzada, ¿verdad?, con el meditabundo ‘Pantanos’ y así se despiden.

¿Y qué aprendimos de todo? Pues que todo está bien...y ya. Hay una junta de generaciones pasadas con una nueva, y eso supone una expectativa por la mezcla de estilos y hasta cierto punto, una llamada por la compra (si es que podemos decir que los que aquí aparecen venden millones o han estado tan siquiera cerca de hacerlo) por el prestigio que les precede (este...sí, claro). “Todo Bien” es pretencioso pero sólo por el dichoso discurso previo a su salida. Su musicalidad es muy simple y monocorde, las letras tienen sus momentos altos sin que realmente lleguen a algo. El vacile y la reflexión son cosas que llevan en el hip-hop hace mucho tiempo y desde ese entonces no ha faltado quien tomara estos recursos, algunos con más gracia y astucia que otros. Sin embargo, las temáticas dejan en claro una notoria falta de ingenio diluido en (por si fuera poco) un horrible orden del tracklist que tampoco ayuda en nada. Se entiende que ellos tratan de buscar un balance entre la seriedad y la diversión, sin embargo en el devaneo entre uno y el otro dejan un álbum vacío, plano, sin ningún punto o prioridad, hecho con una mentalidad ligeramente madura que poco aporta musicalmente (chance ni siquiera eso pretende). Aunque claro está, dado la deficiente producción de discos anuales de hip-hop en el país este brilló sobre muchos otros.

 Para terminar, “Todo Bien” puede pasar por tu reproductor miles de veces y no darte cuenta de que está ahí. Bueno, al menos si tienes de 15 a 20 años este álbum te parecerá magistral, identificador y tan lleno de vida (como la portada que lo anuncia) que no pararás de repetirlo hasta que dejes de ser eso que llaman un niño rata y así, tan sólo así, te des cuenta de su poco alcance y te aburra. Yo lo recomendaría si les gustan discos como “Mucho Barato” de Control Machete, “La Cocina del Infierno” de Eptos, “Republica de Ciegos” de Resorte, "Multiviral" de Calle 13 y “Fin de Siglo” de El Tri.

¡Hey! Mü y Zupreeme, ¿tienen algo que tienen qué decir?


*Texto originalmente publicado en Cabezas Underground.

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