6/29/2014

¿QUIÉN FUE EL PRIMER RAPERO CHINO/JAPONÉS QUE INVENTÓ LA CONFUSIÓN?

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ASÍ SON MIS DIVAS
POR JOHN HIMSELF

   Japón, el país de sol naciente, de Godzilla y sus compas Kaiju, la mezquita del manga y el anime, Mazinger Z te invita tachas y perico con un trago de zaque, el primer país en probar de manera colectiva el poder aplastante de la bomba atómica. Pues ese mismo país de shogunes y lolitas encierra las tendencias más eclécticas hechas por la naturaleza del ser humano. Haciendo de lado su elevado índice de suicidios, Japón es toda una oferta musical más allá del J-Pop de epilépticos animes; muchas vanguardias se reproducen en ese país y como a los nipones les mama todo lo que sea extranjero, pues no falta una diversidad musical bien chingona que se mezcla con sus tradiciones, dándole un sentido todavía más bizarre.

     Hace unas semanas me puse mi hacia snapback atrás y mi actitud rapera aumentó un 90%. Necesitaba escribir algo sobre rap, algo que pusiera al pedo a la banda como para que compraran su boleto al planeta hip hop. Inicialmente se me ocurrió subirme al tren del mame con la fiebre panbolera del mundial con un especial de hip-hop de favelas, pero estaría muy trillado. Total, el caso es que necesitaba comunicar algo mega rapper, algo que le sacudiera la cabeza a los minions cual sape de bully. Hablar del primer ingeniero del hip-hop sería algo bien nasty, luego ya no me pareció tan buena idea. Así que me pregunté con todo el halo existencialista: "¿Quién habrá sido el primer rapero de la Agrícola Oriental?", después pensé que se vería más mamón y cultoso cuestionar a los demás: "¿Quién putas habrá sido el primer rapero japonés?"

   Decía líneas más arriba que Japón es un país musical que ha chupado de las tetas foráneas, lo que es un poco contradictorio porque en los japoneses aún persiste el rechazo a las colonizaciones mentales debido a su orgullo de identidad. Sin embargo, son quienes mejor adoptan tendencias y son los más fieles consumidores. La música, por ejemplo, en formatos digitales no generan tantas ventas como los formatos físicos. Gracias a ello se mantiene la preservación del disco y en recompensa, sólo en ese lugar se publican ediciones especiales que ni en Estados Unidos ni en Europa tienen. Gracias a estos elementos, Japón posee una gran variedad musical como el metal, el punk, el rock, todos las ramificaciones de la electrónica, hip-hop y hasta el mariachi (y no es mamada) que se combina con la idiosincrasia con las estrategias mercadotécnicas.

      Pero, centrándonos en el tema principal, para saber quién fue el primer rapero japonés hay que mirar un poco los antecedentes que abrieron el camino. La historia nos cuenta sobre el impacto que el hip hop ha tenido alrededor del mundo, primero con un éxito a escala que no tardó tiempo para capitalizarse por sellos transnacionales y que la Golden Age noventera con raperos como Dr. Dre, Wu-Tang Clan, 2Pac, Nas, Biggie Smalls, etcétera, no hicieran nada más que reafirmar la masificación. No obstante, antes de que eclosionara el planeta hip hop, la primera música de raíces negras que tuvo más suceso en el mundo fue el jazz; materia de exportación a varios países y Japón no quedó exento.

    En 1920, el jazz entró al Japón por las costas de Osaka y Kobe gracias a la ocupación de los militares estadounidenses por ese entonces (bueno, aún siguen ahí los cabrones). Posteriormente, en esos lugares empezaron a prosperar los centros de entretenimiento con lo que se les dio la oportunidad a muchos jazzistas lugareños, el más destacado fue el trompetista Fumino Nanri (1910-1975) quien obtuvo un gran reconocimiento a nivel internacional e inclusive se fue de gira por Estados Unidos. A decir verdad, el americanista estilo de vida junto con la penetración del jazz, alarmó a los la élite japonesa conservadora, y en 1927 los funcionarios municipales de Osaka emitieron ordenes para cerrar salones. Esto propició que un gran número de músicos mudaran la escena a Tokio, donde algunos encontraron empleo con las orquestas de jazz de las principales compañías discográficas. La música afroamericana prosperaba y se consumía en masas, pero un grupo de pinches japoneses conservadores (y por demás castrosos) empezaron a chingar la madre con la prohibición del jazz durante La Segunda Guerra Mundial. Poco después de que terminara la guerra con todos y sus devastadores acontecimientos, lo jazzy nuevamente empezó a florecer en su mejor momento (que duró de 1950 a 1960) con el apogeo de Artbakley, los Jazz Messengers y las inauguraciones de varios cafés, que en los 60, sirvieron como punto de reunión para hablar de temas como los derechos civiles y la guerra de Vietnam que estaban en la agenda política por esos momentos.



Es esa larga historia que nos lleva por una causa más inmediata con la cadena de bandas de funk, reggae y soul que se extienden desde 1960 a 1980. La introducción de la música negra fue escrita como algo rebelde y la más politizada fue por los 20, aunque otra politización la vivió el funk durante las protestas de la AMPO en los 60.


    Una de las inspiraciones próximas más importantes para la dirección tomada por el hip hop japonés -específicamente el hip hop underground de bases politólogas- fue la banda Jagatara (じゃがたら). Dicha agrupación en vez de seguir por el camino fácil de pertenecer a la estirpe fiestera, optó por un camino más sinuoso como la conciencia civil frente a la administración de Zenkō Suzuki que pasaba por una década pérdida. Jagatara, son recurrentes figuras de culto en el hip-hop nipón, firmados con el sello Jinno Toshifumi, se convirtieron un centro de atención y en particular su lider Edo Akemi, quien, de alguna forma u otra, fue un protoChuck D región 2 gracias a sus referencias a Malcolm X, Bob Marley, entre otras luminarias de la rebelión justiciera. Jagatara no fue el primero en relacionarse siquiera con el hip-hop pero de igual manera el primer rapero sólo era un anfitrión en algo que todavía no tenía ni nombre, en ese sentido también Akemi es un anfitrión pero con mensaje (¡qué chingón!).



   La respuesta sobre el primer rapero japonés nos conduce por tres partes que fueron llegando a su manera en los 80. En la primera etapa se localiza al DJ. El introductor fue Hiroshi Fujiwara (藤原ヒロシ) quien trajo al hip hop a Japón después visitar la ciudad de Nueva York a principios de los 80. A él se le atribuye el crédito de ser el primer DJ de la isla y el primero en  imponer la facha rapera de la vieja escuela. En un principio, el hip-hop japonés no tenía mucho auge, no contaba con espacios, no tenía promotoria y las compañías disqueras se mostraron herméticas, aunque eso no impidió que los raperos norteamericanos se escucharan o actuaran lucrativamente en vivo en los antros de Tokio.



     Las cosas comenzaron a moverse con la llegada de la película "Wildstyle" en 1983. Esto conforma la segunda etapa. Un gran número de personas se quedaron sorprendidas por el graffiti y el breakdance, este último alumbró a tantos jóvenes que muy pronto emergieron las primeras crews japonesas de b-boys, mas esto no significó que hubiese una escena como tal o algún rapper, al menos no uno con un tema grabado.

    La tercera etapa se integra en pleno brote hiphopero. Una buena parte de la población le estaba entrando a la moda de los sintetizadores y las vibras electrónicas de los 80 que hicieron arder en llamas las discotecas de Tokio. Aquello ya se había salido fuera de proporciones y las disqueras empezaron a prestar cada vez más atención al rap. El break dance era lo más popular y el refuerzo del electro funk redobló su poder. Fue entonces que en 1984, un vato con todas las pintas de un pop idol, llamado Motoharu Sato (ニコニコビューア) fue quien decidió optar por centrarse en la tendencia que estaba en la onda, se hizo de un sintetizador y un feelin' propio de la época al cual en la parte vocal se le añadieron unos raps y lo puso en un 12"; cara "A" 'Complication Shakedown', cara "B" 'Wild On TheStreet' y así fue como apareció el primer rapero japonés.

'Complication Shakedown' es una rola notoriamente influenciada por el electro boogie que llegó de la mano de los films ochenteros del break dance. El Electro-boogie era el mejor descendiente para continuar el legado febril de que la disco había traído, en ese tiempo el pop japonés estaba acogiendo este sonido. Se nota evidentemente que los raps de Sato en realidad estuvieron más cantados que rapeados, porque como la gran mayoría de ese tiempo no se tenía una idea del flow o mínimo tenían en claro lo que era realmente era el rap, así que todos hacían lo mismo. Aún así, se aventó la tarea de rapear y lo mejor de todo es que lo hizo en japonés, eso fue un plus extra que años más tarde le valdría el respeto de las siguiente generaciones por superar la complicación que es rimar en ese idioma. Obviamente que este sencillo estuvo servido para ganarse a las audiencias, por lo que 'Complication Shakedown' no es la mejor muestra técnica ni el tema más representativo pero fue el primero y eso le basta para alardear homie. Otro de los legados de Motoharu Sato fue haber marcado la división entre la entrada del rap al pop y luego las diferentes mentalidades y divisiones entre los j-rappers comerciales y los j-rappers underground en la década siguiente.

      En 1985 por fin aparecen más diyéis y de allí en adelante Japón fundó y mantuvo su propia escena en independencia durante muchos años porque el j-pop predominó en todos los medios masivos, sobre todo en los 90. Ya en 1994 y 1995, el rap se convierte un éxito y empieza a ser comercializado lo que provocó el eterno debate entre lo "real" y lo "mainstream" que continua hasta estas fechas, pero bueno, esa historia ya se la saben porque pasa en todos lados.

Antropológicamente sabemos que Oriente es un mundo alterno a occidente pero eso no los ha apartado de arropar otras culturas. Mas es sorprendente cuando las introducen, las re-interpretan por medio del arte y por lo tanto las desarrollan en su propio contexto. O sea no mames carnal, imagina a Astro Boy sacando los mejores pasos de poppin' en el parque Yoyogi, ninjas pintando graffitis en el tren bala, Los 7 samurais de Kurosawa cambian las katanas por tornamesas, Haruki Murakami y Son Goku tirando barras en la calle y La Señorita Cometa es una hip hop honey y las Sailor Scouts mueven su culo en los videos como vixens, o sea la mera puta pary.

Así que sí, el hip-hop a Japón entró por la aduana, de allí se fue a las fiestas y el ambiente nocturno de los antros, pero el rap se saltó todos estos pasos y entró la mejor forma en la sabe entrar una tendencia, por lo más pastelero, por el pop y el primer rapero japonés ni siquiera era rapero, ¿cómo la bestia?.

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