Andrés Calmaro
Querido Elvis:
El pasado 16 de agosto se cumplieron treinta siete años de que alcanzaste la inmortalidad. Supongo que esto a ti de debe valer madres porque en la inmortalidad no hay fechas ni conmemoraciones ni mucho menos flores u ositos de felpa adornando tu tumba, nada de eso, en la eternidad no hay contradicciones entre la vida y la muerte, por eso te son ajenas las habladurías de la gente sobre el hecho de que sigues vivo en algún lugar retirado de todo, o mejor aún, resucitado como Cristo.
Me imagino que para ti la muerte sólo fue un semáforo en medio de una freeway, por donde ahora circulas a la velocidad de la luz en un convertible dorado, pero acá abajo todas tus viudas reales y platónicas te siguen llorando, así como todos aquellos que tuvieron la fortuna de escucharte en el momento preciso, en esas noches llenas de amor, al calor de tu voz profunda y etérea, o como esa mujer que te seguía a todos tus conciertos porque escuchar una canción tuya por la radio la salvó del suicidio.
Ahora mismo te han de estar escuchando a todo volumen, cantando 'Unchained Melody" y la piel se les ha de erizar. Pienso que un día 16 de agosto, hace treinta siete años, fue el último día de tu vida, la última ves que ese espíritu maravilloso que te cargas vistió la piel del que entre los simples mortales era conocido como El Rey, ese tipo gordo y atascado que al día siguiente sería encontrado muerto en el piso del baño.
Durante lo que resta del año, las estaciones de radio del orbe harán sonar tus música y en Memphis, donde tu mansión es como La Meca norteamericana, tus fieles de todo el mundo celebrarán tu gloria al son de 'Can't Help Falling in Love'. Tu tumba y las aledañas en el Jardín de la Meditación serán cubiertos por flores y ositos de felpa de todos los tamaños y colores, como sucede todos los años, salvo el espacio de esa lápida negra que dice:
"Elvis Aaron Presley - January 8, 19935 - Agost 16, 1977. Son of Vernon Presley and Gladys Love Presley. Father of Lisa Marie Presley. We cherished and loved dearly"
En la noche del vigésimo quinto aniversario, miles de devotos con velas encendidas hicieron "La caminata silenciosa" rumbo a tu sepulcro. Por si fuera poco, esos seres que te aman un poco más que tus mismísimos seguidores, por el hecho, de que hacen negocio con su devoción, el cual un holograma tuyo así como de los miembros de tu banda original ofrecieron un concierto sobre el escenario, ante la mirada atónita de tu ex Priscilla y tu hija Lisa Marie, quienes habrían acudido como invitadas especiales.
Por cierto, tu hija Lisa Marie, se ha casado por cuarta ocasión, pero no te preocupes aprendió la lección con Michael Jackson y de uno de tus mayores fans e imitadores: Nicholas Cage, el mismo que te imitó en "Salvaje de corazón" al cantar 'Love Me' y que se arrojó de un avión al igual que decenas de paracaidistas disfrazados de Elvis en "Luna de miel en Las Vegas" y quien incluso te encarnó en una película para la televisión.
Elvis, Elvis, si veras la cantidad de tipos que que creen en ti como una divinidad, se hacen llamar los Presleytarianos, dicen que llegaste a la tierra con una misión especial, que venías del sistema estelar de Orión para trabajar en cuerpo humano, que al nacer un ángel se le apareció a tu madre y le dijo: "Has dado a la luz un niño santo del rock. Lo llamarás Elvis".
Dicen que igual que Cristo, tu cuerpo desapareció al tercer día después de muerto y que a nadie le consta que el cuerpo enterrado en Mephis sea el tuyo.
Lo cierto es que en 1965 tuviste una revelación en el desierto de Arizona. Uno de los amigos que te acompañaban recuerda que estabas viendo una nube y que de pronto te quedaste como estupefacto y dijiste:
"Finalmente no tengo que creer en él, Dios vive en mi corazón. Esa nube se convirtió en el rostro de Dios". Este...sí Elvis, "el visionario", ¿pues de cuál te fumaste?
Ninguno de los que han vivido momentos intensos con tu música pueden negar que, sobre todo aquella en la que le cantas al amor, es espiritual como pocas y puede elevarte a niveles dignos de Santa Teresa de Jesús. Nadie como tú para tocar los delgados hilos de ingenuidad y pureza de donde pende nuestra capacidad de amar, nadie como tú para llenar de luz las habitaciones oscuras. Espero que estés donde estés, vivo, muerto o santo, te encuentres poca madre.
Hasta siempre Elvis y gracias, gracias por todo, la gente que aún se enamora promete seguir inyectándose tus canciones por los oídos, directo al corazón, una sobredosis, interminable de tu espíritu y de tu música, tal vez un día termine de bruces en el baño en homenaje tuyo. ¡Viva Elvis Rey!





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