9/19/2014

CHARLES MANSON SUPERSTAR

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  ¿Quién hubiese imaginado que detrás del asesino Charles Manson, estaban sus deseos de convertirse en rockstar debido a su experiencia de la Pyschodelic West de los años 60?.
Tras dos décadas después, desde el rincón de su celda en la cárcel de San Quentin, el Jefe de "la Familia" seguía intentando diseminar su mensaje a través de la música, sólo que ahora lo intentaría a través de la escena del punk hard core de California.

Durante un caluroso verano de 1984, Los Angeles se convirtieron en la sede de los Juegos Olímpicos y la ciudad estaba repleta de policías, razón que motivó al grupo Black Flag para salir de gira en el "My War Tour". En esta etapa, el grupo estaba compuesto por el guitarrista Greg Ginn, la bajista Kira Roessler, el baterista Bill Stevenson y el vocalista Henry Rollins. El acto telonero lo conformaban el trío de Arizona the Meat Puppets, antes de ellos tocaba Nig-Heist, el grupo de Mugger, el roadie de Black Flag. Todos usaban el sistema de sonido más ruidoso del Orange County, el Ratman Sound System, que transportaban en un remolque negro enganchado al vehículo de la gira, la famosa camioneta Van. La productora del tour era la discográfica SST de Ginn, el cerebro y guitarrista que consideraba cada presentación como una especie de masacre musical.

La banda tenía muy en clara su misión, search & destroy, que, en sus términos, se refería al exterminio de cualquier tipo de convencionalismos. La consigna entre ellos era "Kill Everyone Now" y la sustancia oficial se distribuía por goteros que tenían LSD y que se servían cada 24 horas. Por supuesto que el concepto tenía por objetivo el de llegar al corazón de la oscuridad, al núcleo de la maldad en donde florece la venganza. Básicamente se trataba de someter a las personas y a las organizaciones a una crueldad extrema para que se revelaran como eran y la música era justamente el medio, como si tocaran instrumentos de tortura. Las reacciones que desataban en sus actuaciones eran azotadas y enloquecidas, reveladas en tan sólo 45 minutos y causar dolor era algo muy esencial. Muchas de estas ideas provenían del desquiciado Charles Manson, sobre todo por lo que dijo durante la última entrevista que le hicieron, en la que fue captado antes de escupir a la cara de un policía: “Te voy a despellejar el culo, muchacho. Haré que seas lo que eres.”, mismas que Rollins publicó en un poemario y que envío a la cárcel por correo y fue así como empezaron a relacionarse. De esta forma iniciaron las negociaciones con Manson y la SST para editar un disco.

Charles Manson componía desde la prisión y grababa por medio de una grabadoras y cintas que les proporcionaron. La SST se comprometió a pagar por las regalías, pero el asesino les respondió lo que ya había dicho en alguna otra ocasión: “Mi música no es algo que se compre o se venda. Si alguien desea cobrar por eso, es asunto de ellos. Yo no vendo el viento que sopla a través de mí”. Al ser cuestionados por este proyecto, Greg Ginn sólo se limitó a decir que encontraba en este caso “un fenómeno interesante”. Sin embargo Rollins fue más allá: “Aquí tenemos a este pequeño hombre, sentado tras las rejas en algún lugar de California, y aún así aterroriza a la gente… Mucho de lo que hace Black Flag es buscar el mal que reside en la naturaleza humana”. En un principio todo marchaba bien incluso para "el mal", hasta que empezaron los problemas, la grabadora en que Manson grababa se dio por perdida y este envió de regreso las canciones grabadas en las cintas más pobres y defectuosas que encontró y no fue gracioso para los de la SST. Las llamadas Manson Tapes contenían algunas canciones incompletas, improvisaciones, discursos y un montón de desvaríos, todo revuelto y disperso, con el ruido cotidiano de la cárcel de fondo.



El material no era lo que esperaban en cuanto a calidad y coherencia. Charles estaba acompañado de su guitarra pero sonaba austero, lento, pálido y lejano, como un fantasma que arrastraba su tristeza al cantar. Se dieron cuenta que con su acento de Kentucky y su guitarra de palo imitaba sin éxito el estilo de Hank Williams, a quien admiraba. Incluso grabó su teoría de cómo le fue robada la guitarra a Williams para dársela al “judío Zimmerman”, o sea Bob Dylan, y con ello pervertir el curso de la música. De esas canciones sólo se lograron rescatar 6 canciones sin título, con ellas armaron el disco "Completion", pero no estaban seguros ni cómodos de lanzarlo con el nombre del asesino. Entonces se les ocurrió crear un personaje llamado Chuck Willis, un tipo que después de purgar una larga condena en prisión se dio al camino con su guitarra para hacer canciones de libertad.

Por su parte, tan pronto como sus canciones, Manson ya comercializaba su disco desde la celda donde lo grabó y tenía negocios fríamente calculados con organizaciones de supremacía blanca interesadas en distribuir el material. Por supuesto, desde el principio la CIA y el FBI empezaron a darle seguimiento a esta correspondencia y el proyecto estuvo vigilado desde los primeros intercambios. Así que la SST quedó bajo la lupa, fue acosada por todo tipo de organizaciones y para colmo la disquera recibió la llamada de que el sanguinario gurú Charlie estaba molesto por la manera en que fue manejada la producción del disco y que ya había dado órdenes de cazarlos. Fue como estar metidos en la boca del lobo y salir vivos. En esas condiciones, SST decidió cancelar la producción y el material fue almacenado.

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