6/28/2014
SI VOY AL BAÑO, NUNCA HAY PAPEL
ASÍ SON MIS DIVAS
Por John Himself
Crisis. Plantearlas como bases reales de nuestro país es hablar de cualquier aspecto que altere nuestro pensamiento, en este caso la música. "Nuestro hip-hop" ha pasado por el carácter "revolucionario", "proteccionista", luego sobrevinieron los estilos libres, enseguida el romance y ahora sobre todo de una racha que oscila entre las orillas de la comedia, el romanticismo, un supuesto 'gangsterismo' y sobre todo de un deseo materialista y una repetitiva y testosteróinca adolescencia.
Fenómenos que alimenta directamente el 'jed', quien admite como ciertos, únicos y eternos lo que digan los 'rials'. Con la compra de cedés de 'gep-jop' gabacho, la discusión del top ten de los Meczican Fainest (los supa dupas de Tenochtitlan y sus alrededores) y la aceptación de ideologías falsas (fume THC, use anglicismos, vista a la moda: Soy totalmente Hood, Soy Totalmente Gabacho), la naturaleza del 'jed' se convierte en una aberrante mentalidad improductiva limitada al laik de una modelo culona semi desnuda que posa con un toque de mota y un par de Nike en los pies, al máximo ejercicio crítico en los comentarios del Youtube y entretenerse con polémicas imágenes que están acompañadas de textos sardónicos adecuados para cada ocasión, y paga tributos. Aunado a una poca visión y un estrecho criterio, el "jed" es un ser muy sobreprotector con su cultura (sic), pero muy descuidado con la cultura. Detesta lo que se ve falso y defiende lo que se ve auténtico, aunque entre uno y el otro no parezca ya mucha la diferencia.
Pero no lo culpo, según las estadísticas, el hip-hop es un juguete para niños de 13 a 25 años, pasando esa edad se tendría que revaluar. También es un preservador histórico de tópicos, pues sigue estudiando para determinar quién era mejor: ¿Biggie o Pac?, buena suerte con eso, ojalá por fin se aclare esa gran interrogante para la humanidad. El 'jed' es un amante de las niñas rap, las estrella porno, las chicas suicida y los estereotipos que las rodean y conforman, pero no importa si la foto muestra un rostro angelical, un buen culo y un par de ricas tetas, hip-hop honeys. Hay que decirlo, el 'jed' es un ser contradictorio por naturaleza, odia el hipsterismo pero cuando su rapper favorito (nacional o internacional) se presente en un festival de esos, probablemente asistirá. Y ya entrados en ese mundo de 'jeds' y hipsters, los primeros detestan a los segundos, alegan que son banales, materialistas, superficiales y falsos (como si los primeros no lo fueran) pero se mueren de coraje si escuchan lo mismo e irónicamente hipster puede llegar a saber más que cualquier 'jed'.
Estéticamente, al 'jed' es fácil reconocerlo y entre más pose, más se adivina el grado. El 'jed' es al hip-hop lo que un otaku es al anime y al manga. El 'jed' es el "Dilla Changed My Life" entre semana, el "Thug Life" del fin de semana, el "Wu-tang Is For..." de lo que resta del mes. 'Jed' es el anti-héroe favorito, el vacacionista callejero, el que nunca se muere, un par de escuincles llamados Carlitos (S)Anns(tana), es principalmente una cholla subterránea, es el RT/Fav de Posdromo, es un meme rapero, es un "a la verga los wacks" los miércoles, es aquel al que le entró la wu-manía, es un panamerikano, es el "¿cuándo viene Nas?", es el "ya bájenle a su hate" cuando no aguantan vara, es el "todo nuestro apoyo a nuestros mejores postores" (hashtag #PUBLICIDADMERCANCÍAESPACIOENTREVISTASPARAELLOS) y así ad nauseam, las posibilidades crecen cada día. Y lo peor del caso es que lo puedes encontrar en todas partes, pueden estar a tu lado, atrás, en frente, a la izquierda o a la derecha, arriba o abajo. Pueden estar en el transporte público, en los eventos, en Twitter y (sobre todo) en Facebook y puede ser tu vecino, tu primo, tu amigo o inclusive tú mismo.
México alimenta sus propias tumbas, cualquier sustancia alimenta a los "ismos", se gestan en el maniqueísmo, la misantropía de los propios escuchas: humanos que enarbolan una identidad dotada de una "fuerte" propuesta musical, pero carente de propuesta ontologista. México es un sueño, ya no hay héroes, ya no hay victorias perpetuas ni luchas que realizar; los cerebros se han dormido, se colapsaron en un olvido y resguardadas en una simple verdad basada en un "si voy al baño, no hay papel" como identidad... Lo que se defeca es lo que consumimos, es lo que somos.
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