10/09/2014


  Si tuviéramos que elegir al hombre del año ese sería Jack White. El argumento por supuesto que no es infalible va más allá de las razones de gustar o no gustar porque es innegable que White a sus diecisiete años de carrera ha sido polifacètica. La música es, sin duda, donde reside su mayor talento: productor, compositor, instrumentista y hasta constructor de instrumentos. Estos elementos han resaltado lo mejor su inventiva que han propiciado distintos proyectos que lo han reinventado. The White Stripes, The Racounters y The Dead Wheather, son grupos que le otorgan prestigio y su incursión como solista, “Blunderbuss” (Third Man Records/XL Recordings /Columbia, 2012), lo reafirmó.

Hoy en día no cualquiera se aventura a meterse de lleno a la música de raíces norteamericanas y aquellos que lo hacen no terminan por convencer, Jack White por su parte se aproxima a ellas, las revitaliza y las reintegra a la actualidad. Su segunda entrega, “Lazzareto” (Third Man Records/XL Recordings/Columbia, 2012), continua por el mismo sendero de algunos tempranos temas (‘Suzy Lee’, ‘Sugar Never Tasted So Good’, ‘Astro’ y ‘Slicker Drips’) que están contenidos en “The White Stripes” (Simpathy For The Record Industry, 1999), obviamente con mejoras extremas y una propuesta artística cada vez notable, es por ello que “Lazzareto” se vuelve una obra excéntrica de once cortes impecables en arreglos y una producción que a la que se le suman canciones agridulces llenas de tonalidades suaves y fuertes, lo que se ejemplifica desde las dos primeras pistas, la irónica ‘Three Women’ (adaptación de ‘Three Woman Blues’ del blusista Blind William McTell en 1928) y la homónima ‘Lazzaretto’, en donde se desliza por una estructura tan simple a la que le saca el mayor provecho: ejecución, ensambles y arreglos.

En "Lazzareto" hay temas más tranquilos, de aspecto naturalmente melódico como ‘Alone In My Home’ en donde se une Ruby Amanfu como segunda voz, luego están otros cortes también balada como la apacible ‘Entitlement’, la poética folkie ‘Tempory Ground’ (cantada nuevamente a lado de Amanfu) o la melancólica ‘Want and Able’ que cierra el disco, como también existe el contraste del poder de la solemne, melodramática y un tanto belicosa de ‘Would You Fight For My Love’ y el embriagante rock de ‘Just One Drink’. Quizás el tema que más entusiasme por su rebosante energía garage rock es el single instrumental ‘Hig Ball Stepper’, grabado y editado en un solo día, se salta la emoción vocal por el pesado entusiasmo del overdrive en la guitarra y aunque también están los riffs reggae-blues en ‘That Black Bat Licore’, no logra ese impacto que siempre sobre sale y sacude en los solos de guitarra. A diferencia de “Blunderbuss”, este disco se siente más espeso, más oscuro y en plenitud musical.

Un punto que también se debe mencionar son las delirantes letras que acompañan a cada una de las composiciones, provienen de la inspiración de unas viejas fotografías, obras de teatro y garabatos de poemas escritos de un joven White que reconectan el romanticismo juvenil con una realidad templada y actual. El disco tiende a las alegorías y una recurrente fantasía del aislamiento – la palabra lazareto se refiere a la cuarentena de un hospital o básicamente un leprosario–, la infidelidad (‘Three Woman Blues’), la bragadocia (‘Lazzaretto’), humor negro (‘Entitlement’) y un montón de caracteres libres de interpretaciones que podrían significar cualquier cosa.



Ciertamente “Lazzareto” es un álbum de tradiciones, pero tan tradicional es que resulta no escaparse de estar construido por plantillas que White ha utilizado previamente en todos los discos de los Stripes. Nada de lo que se escucha es realmente fresco ni nuevo, todo lo que Jack ha hecho se puede fácilmente ubicar desde “De Stijl” (Simpathy For The Record Industry, 2000), “White Blood Cells” (Simpathy For The Record Industry, 2001) hasta “Get Me Behind Satan” (V2 Records/XL Recordings, 2005), todo está allí y entonces es aquí donde el disco se tambalea lamentablemente por su poca imaginación creativa que exhibe a un charlatán carismático al que le ha sabido sacar provecho al discurso de la nostalgia vintage.

Básicamente el segundo capítulo de Jack White se englobaría como un “gótico americano”, un omnisonido restaurado cuya contundencia no sólo se centra en creaciones e híbridos del blues, country, folk y rock, también hay una democracia espontánea entre la crudeza y por supuesto, la austeridad punk, y a pesar de su poca novedad y poco riesgo, “Lazzareto” no deja de señalar a White como un preservador que respeta otros rubros musicales bajo un perfil más ecléctico, personal y extrovertido del que emanan inquietudes que terminan por explotar en los amplificadores.

9/19/2014



  ¿Quién hubiese imaginado que detrás del asesino Charles Manson, estaban sus deseos de convertirse en rockstar debido a su experiencia de la Pyschodelic West de los años 60?.
Tras dos décadas después, desde el rincón de su celda en la cárcel de San Quentin, el Jefe de "la Familia" seguía intentando diseminar su mensaje a través de la música, sólo que ahora lo intentaría a través de la escena del punk hard core de California.

Durante un caluroso verano de 1984, Los Angeles se convirtieron en la sede de los Juegos Olímpicos y la ciudad estaba repleta de policías, razón que motivó al grupo Black Flag para salir de gira en el "My War Tour". En esta etapa, el grupo estaba compuesto por el guitarrista Greg Ginn, la bajista Kira Roessler, el baterista Bill Stevenson y el vocalista Henry Rollins. El acto telonero lo conformaban el trío de Arizona the Meat Puppets, antes de ellos tocaba Nig-Heist, el grupo de Mugger, el roadie de Black Flag. Todos usaban el sistema de sonido más ruidoso del Orange County, el Ratman Sound System, que transportaban en un remolque negro enganchado al vehículo de la gira, la famosa camioneta Van. La productora del tour era la discográfica SST de Ginn, el cerebro y guitarrista que consideraba cada presentación como una especie de masacre musical.

La banda tenía muy en clara su misión, search & destroy, que, en sus términos, se refería al exterminio de cualquier tipo de convencionalismos. La consigna entre ellos era "Kill Everyone Now" y la sustancia oficial se distribuía por goteros que tenían LSD y que se servían cada 24 horas. Por supuesto que el concepto tenía por objetivo el de llegar al corazón de la oscuridad, al núcleo de la maldad en donde florece la venganza. Básicamente se trataba de someter a las personas y a las organizaciones a una crueldad extrema para que se revelaran como eran y la música era justamente el medio, como si tocaran instrumentos de tortura. Las reacciones que desataban en sus actuaciones eran azotadas y enloquecidas, reveladas en tan sólo 45 minutos y causar dolor era algo muy esencial. Muchas de estas ideas provenían del desquiciado Charles Manson, sobre todo por lo que dijo durante la última entrevista que le hicieron, en la que fue captado antes de escupir a la cara de un policía: “Te voy a despellejar el culo, muchacho. Haré que seas lo que eres.”, mismas que Rollins publicó en un poemario y que envío a la cárcel por correo y fue así como empezaron a relacionarse. De esta forma iniciaron las negociaciones con Manson y la SST para editar un disco.

Charles Manson componía desde la prisión y grababa por medio de una grabadoras y cintas que les proporcionaron. La SST se comprometió a pagar por las regalías, pero el asesino les respondió lo que ya había dicho en alguna otra ocasión: “Mi música no es algo que se compre o se venda. Si alguien desea cobrar por eso, es asunto de ellos. Yo no vendo el viento que sopla a través de mí”. Al ser cuestionados por este proyecto, Greg Ginn sólo se limitó a decir que encontraba en este caso “un fenómeno interesante”. Sin embargo Rollins fue más allá: “Aquí tenemos a este pequeño hombre, sentado tras las rejas en algún lugar de California, y aún así aterroriza a la gente… Mucho de lo que hace Black Flag es buscar el mal que reside en la naturaleza humana”. En un principio todo marchaba bien incluso para "el mal", hasta que empezaron los problemas, la grabadora en que Manson grababa se dio por perdida y este envió de regreso las canciones grabadas en las cintas más pobres y defectuosas que encontró y no fue gracioso para los de la SST. Las llamadas Manson Tapes contenían algunas canciones incompletas, improvisaciones, discursos y un montón de desvaríos, todo revuelto y disperso, con el ruido cotidiano de la cárcel de fondo.



El material no era lo que esperaban en cuanto a calidad y coherencia. Charles estaba acompañado de su guitarra pero sonaba austero, lento, pálido y lejano, como un fantasma que arrastraba su tristeza al cantar. Se dieron cuenta que con su acento de Kentucky y su guitarra de palo imitaba sin éxito el estilo de Hank Williams, a quien admiraba. Incluso grabó su teoría de cómo le fue robada la guitarra a Williams para dársela al “judío Zimmerman”, o sea Bob Dylan, y con ello pervertir el curso de la música. De esas canciones sólo se lograron rescatar 6 canciones sin título, con ellas armaron el disco "Completion", pero no estaban seguros ni cómodos de lanzarlo con el nombre del asesino. Entonces se les ocurrió crear un personaje llamado Chuck Willis, un tipo que después de purgar una larga condena en prisión se dio al camino con su guitarra para hacer canciones de libertad.

Por su parte, tan pronto como sus canciones, Manson ya comercializaba su disco desde la celda donde lo grabó y tenía negocios fríamente calculados con organizaciones de supremacía blanca interesadas en distribuir el material. Por supuesto, desde el principio la CIA y el FBI empezaron a darle seguimiento a esta correspondencia y el proyecto estuvo vigilado desde los primeros intercambios. Así que la SST quedó bajo la lupa, fue acosada por todo tipo de organizaciones y para colmo la disquera recibió la llamada de que el sanguinario gurú Charlie estaba molesto por la manera en que fue manejada la producción del disco y que ya había dado órdenes de cazarlos. Fue como estar metidos en la boca del lobo y salir vivos. En esas condiciones, SST decidió cancelar la producción y el material fue almacenado.

9/11/2014


Los dueños de las disqueras y los capos de la industria de programas para computadora nos hacen creer que el pirateo no sólo es un delito, sino una puñalada trapera a los elementales principios de libertad del ser humano concentrados, claro en esas piezas clave que explican al mundo de los ricos y poderosos; la mercancía y la propiedad, células elementales del capitalista y sus glorias y globalizaciones putrefactas.

El pirateo es delito porque está típificado en los códigos penales y finalmente irrespeta los derechos de los autores, esos pobres que paren ideas para que las industrias grandes se enriquezcan.

Así, a muchos les entra la culpa a la hora de ir al mercado y comprar las películas de moda o un par discos MP3 con 140 "rolas" de los Bukis o Yann Tiersen por el módico precio de 20 o hasta 10 pesos, porque se les ha hecho creer que se está escamoteando el dinero que debería de caer en manos, por derecho inaliable, al autor o al intérprete y pues sí, pero no es tan fácil como se dice.

Por ejemplo, si una joven banda es atrapada por los tentáculos de una disquera transnacional, al firmar su contrato, en las letras pequeñas al final de un confuso legajo, se lee que los músicos deberán de pagar con sus regalías el costo de producción del disco y sólo hasta que se salde la deuda, se comenzará a recibir dinero consistente en el 10% sobre el 90% de lo que se venda a precio de distribuidor, es decir: por cada disco que la tienda se venda, se gana $340 por cada disco, pero siempre y cuando se llegue a vender entre mil y tres mil copias para saldar la cuenta de ser lanzado al estrellato. El resto del dinero se reparten entre el dueño de la tienda, el distribuidor y la disquera que en estos tiempos de pirataje se protegen a más no poder (y a no más perder).


 Si al comprar un disco en Mixup cree que le está haciendo justicia al autor, déjame decirte que el costo de la maquila, diseño gráfico,la impresión del booklet, el soporte plástico, más las copias y los pagos del derecho de autor, el precio de un disco compacto no tiene el valor denominado en la tienda. Pero, ¿por qué son tan caros cuando se prometió que serían más baratos que los viniles? Pues por la se sencilla razón de que están pagando posibles pérdidas que potencialmente generaría cada CD original. En los softwares se calcula que por cada disco se harán 10 copias sin autorización.

En fin, puede que sienta miedo o remordimiento frente a los piratas; pero la verdad no es para tanto: si compra un producto bucanero o un clon del mercado negro, no hay delito moral que perseguir, aunque claro, de cada 10 pesos que le cuesta el disco pirata, por lo menos el 20% le toca a los policías y jueces que se hacen de la vista gorda de cara al mercadeo corsario, pues, ya sabes, el que siempre paga el plato roto eres tú....¿o me equivoco?

9/02/2014

El Ruido, El Silencio y Yo
Gooti Records
2014

Debatiéndose entre la agitación de las partículas, el amor, las propagandas políticas y el pasado, el rapero regiomontano Adán Cruz presentó su EP bajo el título "El ruido, el silencio y yo" (Gooti Records, 2014), un trabajo que hace un guión en tres actos: el ruido como acto de negación en las propiedades que la tradición nos dice que son inherentes a la música, el silencio como una signatura del pensamiento, acto y voluntad intermitente y  el "yo" como un intermediario entre el escucha y el mensaje. El hecho de que Adán sea una persona "controversial" radica en lo contradictorio de su carrera y en cómo ha tratado de corregirla y eso es lo que su epé trata de demostrar durante ruidos y silencios.

Grabado en el Ometsuco Sound Machine de La Condesa y distribuido por el sello Gooti Records (también de La Condesa), "El ruido, el silencio y yo" anuncia el carácter céntrico del disco que el propio título dice con la intención de dinamitar a los demonios internos, mismos que podemos encontrar en forma de mensajes en la primera pista y que estarán a veces ocultos, a veces al descubierto. Los nueve temas que conforman al epé transitan por un silencio mismo que se ve proyectado en un vacío que está fijo y que se encuentra interrumpido mediante ritmos y una atmósfera pre-sintetizada concordante (al menos con la imagen del tracklist). Por su parte, el ruidismo está ahí para increpar, dejar interrogantes e incordiar que, a veces, resulta hasta retador el hecho de identificar sus puntos de interés y dejarnos impávidos ante algo que trata de sacudir desde la primera escucha. Este aspecto musical está cuidado para tratar de sostener un discurso megalomániaco que busca ser complejo y desnudo, allí es donde radica el emocional "yo" que entre la música no desea nada más que un confesionario, sobre todo en 'Ey Pa', 'Diábolos', 'El ruido, el silencio y yo', 'No vi wey' o 'True caos'. Un detalle grato adicional, es el guiño al sonido G-Funk de la costa oeste que más de una vez vendrá a la mente.  

Sin embargo, todo el concepto se ve entorpecido por la repetición monótona. Cierto, la música está bien producida y trabaja como le piden que trabaje, es decir la idea silenciosa junto con el ambiente de la nocturnidad acuerdan en su plano sin embargo tampoco ofrecen algo nuevo y el sonido experimental se queda en falacia, toda la música contenida aquí es bastante digerible y en ningún momento se arriesga a algo. El nivel lirical es muy bajo, la codificación de mensajes es tan inmediata que subestima al escucha, y muy pronto se encuentra sin nada que ofrecer con evidente desgaste de ideas. Otro enorme fallo es el copy/paste de flows sobre unos rapeos (que más que rapeos son cantos) se montan igual y bajo el mismo orden (que es acelerar/desacelerar entre la sincopa una y otra vez) al que se le junta un repentino acento agringado que resta la seriedad que intenta tener. La similitud con "Felizmente Triste" no sólo comparte dirección, que es hacer música para contarle al público tus vivencias, sino la poca retención para hacer un trabajo entretenido, no obstante repetir el mismo procedimiento de tu trabajo anterior sin haber aprendido tan siquiera a cantar (lo cual es raro si es el mismo Adán que asegura que sus bases están en el rock clásico) deja al descubierto el error más grande: no poder sustentar ni la trama ni la idea detrás, mucho menos hacerla interesante.

Previamente ya han existido obras que más que álbumes parecen monólogos o soliloquios, básicamente tampoco es la primera vez que los músicos usen a sus escuchas como terapeutas mas la personalidad de cada uno está en sublimar los conflictos existenciales y sexuales. "El ruido, el silencio y yo" quiere invertir el mutismo y los "escándalos" en una pequeña entrega que desea cortar de tajo con las contradicciones pero, aunque bien intencionado, no logra hacerlo ni con el peso de la promoción de Cabezas Underground, Noisey, Panamerikano o Raulito GRL (si es que tiene algún renombre). Tampoco queda claro si se trata de un disco del r&b más artificial, un disco de rap o ni uno ni lo otro. Tiene momentos agridulces y hasta allí, queda claro el punto de lo estático del silencio contra el ruido y de allí el proceder para la creación en la nemotecnia en el origen espiritual de la inspiración pero sólo se queda en el titular, ya que la musicalidad toma por mucho la ventaja opacando así el alma ubicua de Adán, problema que se ve hasta caricaturizado desde la portada. En pocas palabras la redención es lo que se promete pero no es lo que se ofrece.

8/25/2014


Adultos Contemporáneos
Por John Himself 


El próximo 31 de agosto se conmemorará el séptimo aniversario del vibrafonista Lionel Hampton, uno de los grandes símbolos del jazz contemporáneo.

Originario de Louisville, Kentucky (abril 20 de 1908), Lionel Hampton comenzó su carrera musical a temprana edad, cuando estudiaba en la Holy Rosary Academy en Kenosha, Wisconsin, donde estudió bajo la estricta supervisión de las hermanas Dominicanas. Su primer instrumento set de batería, siendo su ídolo en esos días el baterista Jimmy Bertand de quien atesoró sus discos.

Louis Amstrong pronto se convirtió en la mayor influencia en el joven músico. En 1930 lo contrató para tocar la batería en club nocturno de Los Angeles. El legendario trompetista quedó tan impresionado con el talento de Hamptom que lo invitó a unirse a su orquesta para una sesión de grabación. Durante un descanso, llevó al joven músico frente a un vibrafóno y le preguntó si sabía tocarlo. Lionel, quien había sido instruido en sus estudios de teclado, de inmediato se puso a tocar y el buen Louis decidió que dejara los tambores y los plantillos y ocupara el puesto de vibrafonista.

Recuerdos de ti

El primer tema que grabó Hampton en el vibrafóno fue 'Memories of You', mismo que obtuvo un tremendo éxito y ha permanecido como un clásico a lo largo de los años. En 1936, Benny Goodman le pidió unirse a su pequeño grupo, formado por el mismo Goodman, Teddy Wilson al puano y el extraordinario Gene Krupa en la batería. Inmediatamente se convirtió en el legendario cuarteto de Benny Goodman, el cual hizo historia tanto por producir música admirable como por ser el primer grupo que integró racialmente a músicos de jazz.

La era del swing comenzaba y 'Moomglow', 'Dinah' y 'Vibraphone Blues' fueron rápidamente éxitos y siempre quedarían como clásicos en los anales del jazz. Hampton formaría su propia orquesta a principios de los cuarenta. 'Sunny Side of the Street', 'Flying Home', 'Hamp's Boogie-Woogie' y su pieza característica, la sensacional 'Central Avenue Breakdown', se convirtieron en composiciones muy populares y el nombre de Lionel Hampton se hizo mundialmente famoso.


Su orquesta tuvo enorme demanda para acompañar a grandes músicos. Asimismo, en ella se iniciaron varios instrumentistas y cantantes que habrían de ser figuras del jazz y de la música popular estadounidense. Entre los primeros podemos encontrar a Quincy Jones, Wes Montgomery, Clark Terry, Cat Anderson, Ernie Royal, Joe Newman y Fats Navarro. De los vocalistas destaca del nivel de Dinah Washington, Joe Williams, Betty Carter y Aretha Franklin.

Defectos políticos

A través de los años, Hampton recibió innumerables premios, entre los que se encuentran el título de American Goodwill Ambassador, otorgado por los presidentes Eisenhower y Nixon (por su puesto que este último caso no resultó muy honorable que digamos), además de 16 doctorados honorarios. Hombre activo en la política, siempre estuvo con el Partido Republicano (bueno, algún defecto debía de tener) y tocó para los presidentes norteamericanos surgidos en aquel partido, aunque también tocó para Bill Clinton.

A pesar de todo, Lionel reconocería como el momento culminante de su carrera cuando la Escuela de Música de la Universidad de Idaho fue nombrada "Lionel Hampton School of Music" en 1987, convirtiéndose en la primera universidad con educación musical bautizada en honor a un músico de jazz.
Además de músico y compositor de jazz célebre, el talento de Hampton en el campo orquestal es altamente respetado y reconocido. Dos trabajos sinfónicos, 'King David Suite' y 'Blues Suite', han sido interpretados por orquestas internacionales.

A pesar de su avanzada edad, Lionel Hampton continuó su agenda de trabajo profesional hasta que finalmente y después de sufrir un ataque cardíaco, complicaciones derivadas del mismo cortaron la vida del músico, quien será recordado por hacer del vibrafóno un instrumento para el jazz y por ser uno de los pioneros en la historia de esta música.

8/18/2014


   Esa década de los 80 del siglo pasado, tan añorada por unos tantos y aborrecida por otros tantos más, ha sido quizá la peor en las casi seis décadas en los anales del rock. Y no hay que basarse en tan sólo en lo horrorosa de su estética, tan llena de ropas fofas y de colores chillones o los peinados estrambóticos de inenarrables formas, sino de la generalidad en su música, dominada por sintetizadores y cajas de ritmos con beats bailables y figuras melódicas y armónicas que se repetían hasta la nausea. El espíritu primigenio del género había perdido por esos años y como se había extraviado en la época de la música disco, se necesitaba un nuevo y estruendoso movimiento que, como el punk en los 70, viniera a trastocar complacencias y vacuidades. A finales de la década se habían asomado algunos intentos subterráneos que desafiaban a aquel espantoso imperio mainstream, tan apoyado y respaldado por la hoy cuaretentona MTV. Agrupaciones estadounidenses como Jane’s Addiction, Pixies, Sonic Youth o Soundgarden –y otras más ocultas aún, como lo fueron en es momento los Melvins, Mudhoney o Meat Puppets– proponían un rock de guitarras que abrevaba lo mismo del heavy metal de Black Sabbath que del punk de los Ramones. No obstante, en aquel momento ninguna de esas bandas realmente lograron trascender como para influir en el ánimo del gran público. Tuvo que ser una oscura banda de la fría y lluviosa ciudad de Seattle, en el noroccidental estado de Washington, la que vino a revolucionar la situación, a ponerla literalmente bocarriba y a encabezar un movimiento que en escaso tiempo fue conocido como grunge o, de manera más amplia, "rock alternativo" y cuya influencia se extendió por toda Norteamérica, hasta llegar a Europa y al resto del mundo entero. Nirvana era el nombre de aquel grupo conformado por tres músicos hasta entonces unos completos desconocidos y cuyo líder, el compositor, guitarrista y cantante Kurt Cobain, nacido en 1967 en la cercana población de Aberdeen, habría de convertirse (sin quererlo) en el icono emblemático de toda una época.

  Nirvana había sacado un primer disco (Bleach, 1989) que en su momento pasó sin pena ni gloria. No obstante, en 1991, con Krist Novoselic en el bajo y Dave Grohl en la batería, grabaron un segundo álbum sorprendentemente exitoso con una colección de 12 canciones de las cuales, una entre las once restantes inmediatamente sobresalió para convertirse en el himno de toda una generación de jóvenes insatisfechos con lo que los rodeaba. 'Smells Like Teen Spirit' es el nombre de esa canción y retrataba con realismo y crudeza la situación de millones de adolescentes que entraban a la década de los noventa con la desesperanza que dejaban los diez años anteriores, en un mundo que había sido prácticamente desvalijado por gobiernos como los de Ronald Reagan en los Estados Unidos o Margaret Thatcher en la Gran Bretaña. La canción tuvo un impacto instantáneo y la MTV se encargó de darle la difusión suficiente como para hacer que Nirvana se convirtiera en la banda por antonomasia de ese año. A ello ayudaron, por supuesto, el carisma y la voz desgarrada de Kurt Cobain, un tipo inadaptado con el que fácilmente se pudieron identificarse millones de jóvenes.


"Nevermind" es el nombre de aquella larga duración producida por Butch Vig y publicada hace 22 años por la disquera DGC de Geffen. Aunque 'Smells Like Teen Spirit' fue el sencillo que lo dio a conocer, aunque realidad hay temas aún mejores, y con una mayor profundidad y mejor calidad artística. Están maravillas como 'In Bloom', 'On a Plain', 'Come As You Are', 'Breed', 'Polly' o la entrañable 'Lithium'. "Nevermind" es un álbum catártico y salvaje pero a la vez armónico y melodioso, sus contradicciones lejos de oponerse se complementan de manera magistral. Se trata de una obra que bien combina los mejores componentes del rock y del pop y que posee una actitud rebelde, anticonvencional, que ha trascendido con el tiempo hasta alcanzar una estatura mítica. Visto sin apasionamientos, podría ser algo tan simple como un gran disco de punk, pero su concepción del arte es lo que lo convierte en un hito para la posteridad. Por lo que toca a su portada, es una de las más conocidas de la historia del rock y fácilmente se le puede compararse en fama con las del "Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band" de los Beatles o "Dark Side of the Moon" de Pink Floyd. La imagen de aquel bebé nadando bajo el agua ha quedado grabada de manera indeleble en el inconsciente colectivo.

Justo en estos tiempos dominados por el pop infecto de fugaces estrellas pop, nos hace falta algo que dinamite las estructuras de la música facilista y boba que padecemos en los medios y son soportadas entre las multitudes.

8/16/2014

"Elvis esta vivo esta lavando la limo cuando el sol empieza a caer supongo que esta en su casa en una bata de seda mirando diez canales a la vez en Memphis lo saben todos pero es gente muy discreta y no dicen nada será mejor así, será mejor así"
Andrés Calmaro


Querido Elvis:

  El pasado 16 de agosto se cumplieron treinta siete años de que alcanzaste la inmortalidad. Supongo que esto a ti de debe valer madres porque en la inmortalidad no hay fechas ni conmemoraciones ni mucho menos flores u ositos de felpa adornando tu tumba, nada de eso, en la eternidad no hay contradicciones entre la vida y la muerte, por eso te son ajenas las habladurías de la gente sobre el hecho de que sigues vivo en algún lugar retirado de todo, o mejor aún, resucitado como Cristo.

Me imagino que para ti la muerte sólo fue un semáforo en medio de una freeway, por donde ahora circulas a la velocidad de la luz en un convertible dorado, pero acá abajo todas tus viudas reales y platónicas te siguen llorando, así como todos aquellos que tuvieron la fortuna de escucharte en el momento preciso, en esas noches llenas de amor, al calor de tu voz profunda y etérea, o como esa mujer que te seguía a todos tus conciertos porque escuchar una canción tuya por la radio la salvó del suicidio.

Ahora mismo te han de estar escuchando a todo volumen, cantando 'Unchained Melody" y la piel se les ha de erizar. Pienso que un día 16 de agosto, hace treinta siete años, fue el último día de tu vida, la última ves que ese espíritu maravilloso que te cargas vistió la piel del que entre los simples mortales era conocido como El Rey, ese tipo gordo y atascado que al día siguiente sería encontrado muerto en el piso del baño.
Durante lo que resta del año, las estaciones de radio del orbe harán sonar tus música y en Memphis, donde tu mansión es como La Meca norteamericana, tus fieles de todo el mundo celebrarán tu gloria al son de 'Can't Help Falling in Love'. Tu tumba y las aledañas en el Jardín de la Meditación serán cubiertos por flores y ositos de felpa de todos los tamaños y colores, como sucede todos los años, salvo el espacio de esa lápida negra que dice:

"Elvis Aaron Presley - January 8, 19935 - Agost 16, 1977. Son of Vernon Presley and Gladys Love Presley. Father of Lisa Marie Presley. We cherished and loved dearly"


En la noche del vigésimo quinto aniversario, miles de devotos con velas encendidas hicieron "La caminata silenciosa" rumbo a tu sepulcro. Por si fuera poco, esos seres que te aman un poco más que tus mismísimos seguidores, por el hecho, de que hacen negocio con su devoción, el cual un holograma tuyo así como de los miembros de tu banda original ofrecieron un concierto sobre el escenario, ante la mirada atónita de tu ex Priscilla y tu hija Lisa Marie, quienes habrían acudido como invitadas especiales.

Por cierto, tu hija Lisa Marie, se ha casado por cuarta ocasión, pero no te preocupes aprendió la lección con Michael Jackson y de uno de tus mayores fans e imitadores: Nicholas Cage, el mismo que te imitó en "Salvaje de corazón" al cantar 'Love Me' y que se arrojó de un avión al igual que decenas de paracaidistas disfrazados de Elvis en "Luna de miel en Las Vegas" y quien incluso te encarnó en una película para la televisión.

Elvis, Elvis, si veras la cantidad de tipos que que creen en ti como una divinidad, se hacen llamar los Presleytarianos, dicen que llegaste a la tierra con una misión especial, que venías del sistema estelar de Orión para trabajar en cuerpo humano, que al nacer un ángel se le apareció a tu madre y le dijo: "Has dado a la luz un niño santo del rock. Lo llamarás Elvis".
Dicen que igual que Cristo, tu cuerpo desapareció al tercer día después de muerto y que a nadie le consta que el cuerpo enterrado en Mephis sea el tuyo.
Lo cierto es que en 1965 tuviste una revelación en el desierto de Arizona. Uno de los amigos que te acompañaban recuerda que estabas viendo una nube y que de pronto te quedaste como estupefacto y dijiste:

"Finalmente no tengo que creer en él, Dios vive en mi corazón. Esa nube se convirtió en el rostro de Dios". Este...sí Elvis, "el visionario", ¿pues de cuál te fumaste?

Ninguno de los que han vivido momentos intensos con tu música pueden negar que, sobre todo aquella en la que le cantas al amor, es espiritual como pocas y puede elevarte a niveles dignos de Santa Teresa de Jesús. Nadie como tú para tocar los delgados hilos de ingenuidad y pureza de donde pende nuestra capacidad de amar, nadie como tú para llenar de luz las habitaciones oscuras. Espero que estés donde estés, vivo, muerto o santo, te encuentres poca madre.

Hasta siempre Elvis y gracias, gracias por todo, la gente que aún se enamora promete seguir inyectándose tus canciones por los oídos, directo al corazón, una sobredosis, interminable de tu espíritu  y de tu música, tal vez un día termine de bruces en el baño en homenaje tuyo. ¡Viva Elvis Rey!
 
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